09/01/2012

Hola, suelo.

Llegué corriendo y no lo podía creer, empecé a llorar de la emoción. Era asombro y alegría y otro montón de cosas que tenia adentro. Lloraba, les juro que lloraba.
Me tiré al suelo, y me acosté. Por primera vez tenia la mente en blanco, como un pizzaron para empezar a llenar... No pensaba, no había nada.
Yo sentía el olor a fresco y el tacto me indicaba que estaba siendo feliz. Las ventanas abiertas, el bonsai en la ventana y mi risa con llanto hacia canciones, mejores que las de los pájaros que vivían en el  ficus.
Nadie iba a encerrarme, pero yo quería seguir ahí, acostada en el pasto que crecía en mi cocina.
Si, pasto! que loco q parece, pero en lugar de baldosas había césped, el mejor de todos.
Nunca había sido tan feliz en el suelo como esa tarde.